Peritajes

La tasación y la investigación en el mercado del arte exigen rigor metodológico, disciplina documental y, ante todo, independencia de criterio. Las conclusiones deben derivarse de las propias evidencias, y no de los intereses de un propietario, comprador, vendedor o de cualquier otra parte implicada. Las consideraciones históricas, técnicas y científicas deben valorarse, por tanto, atendiendo a sus propios fundamentos y dentro de los límites de la información y los materiales disponibles.

La finalidad del encargo determina el enfoque aplicable. Una tasación realizada con vistas a una operación no tiene por qué coincidir con la requerida a efectos de seguro, sucesión, fiscalidad, financiación o litigio. La fecha relevante, la base de valoración y el alcance del examen deben definirse en consecuencia, de forma que la opinión resultante responda a las circunstancias concretas para las que ha sido solicitada.

La investigación puede comprender el estudio de la procedencia, fuentes de archivo, catálogos, historial de exposiciones, bibliografía y obras relacionadas, junto con la evaluación del estado de conservación y de las características físicas del objeto. Cuando el examen documental y visual no permita resolver una cuestión relevante, podrán realizarse análisis técnicos adicionales en colaboración con instituciones reconocidas, laboratorios, conservadores-restauradores y otros especialistas cualificados.

La autenticación y la atribución requieren el mismo grado de cautela. La documentación, la procedencia, los estudios especializados, el análisis estilístico y los resultados científicos deben considerarse conjuntamente, sin permitir que un único elemento predetermine la conclusión. El objetivo no es generar certeza allí donde no la hay, sino determinar qué conclusiones respaldan las evidencias, dónde subsisten dudas y qué investigaciones adicionales pueden resultar razonablemente necesarias.