Peritajes y Tasaciones
Peritajes y Tasaciones
La valoración de una obra de arte depende de muchos más factores que de los resultados recientes del mercado. La atribución, la procedencia, el estado de conservación, la calidad, la rareza, el tema, el periodo, las dimensiones, el historial de exposiciones y la profundidad del mercado relevante pueden influir de manera sustancial en la conclusión. La importancia de cada uno de estos factores varía de una obra a otra, lo que hace que una evaluación razonada resulte más adecuada que la aplicación mecánica de operaciones comparables.
La finalidad de la valoración resulta igualmente determinante. Una cifra establecida con vistas a una posible venta puede no ser adecuada a efectos de seguro, fiscalidad, sucesión, financiación, litigio o cualquier otro contexto jurídico o financiero. Por ello, antes de iniciar el análisis deben determinarse la fecha relevante, el mercado de referencia, la base de valoración y el uso previsto. Los cambios en la atribución, el estado de conservación, los estudios especializados o las condiciones de mercado también pueden hacer necesario revisar una valoración anterior.
La información de mercado debe analizarse de forma crítica y no tratarse como un conjunto de datos intercambiables. Las operaciones comparables pueden diferir en calidad, estado de conservación, procedencia, fecha, lugar o canal de venta y circunstancias contractuales, y unos resultados excepcionalmente altos o bajos pueden distorsionar el análisis si se consideran al margen de su contexto. La información procedente del mercado privado también puede resultar relevante cuando sea suficientemente fiable y adecuada a la finalidad de la valoración.
Una tasación formal debe expresar con claridad tanto la conclusión alcanzada como el razonamiento que la sustenta. El alcance del examen, las fuentes utilizadas, las hipótesis asumidas, las limitaciones y el grado de certeza deben ser proporcionados al uso previsto del informe. La independencia de criterio resulta esencial durante todo el proceso: la conclusión debe derivarse de las evidencias y de la metodología aplicable, y no de los intereses de ninguna de las partes de la operación o controversia.
